Clásicas

Algunas de las mejores máquinas que se pueden comprar ya no se fabrican. Esta es la sección dedicada a motoazadas y motocultores clásicos — qué son, por qué se siguen buscando y cómo comprar uno de segunda mano sin heredar los problemas de otro.

¿Por qué comprar una clásica?

Las máquinas antiguas se construían a menudo para repararse, no para tirarse. Cajas de cambios de fundición robustas, motores sencillos y una cultura del mantenimiento hacen que un apero de 40 años siga haciendo su trabajo. Para muchos el atractivo también es práctico: las clásicas conservan su valor, y un buen ejemplar comprado con criterio cuesta menos que una motoazada nueva de gama media.

El punto delicado son el estado y las piezas. Compra la máquina que tienes delante, no la placa: un ejemplar cansado de un modelo famoso vale menos que uno menos conocido pero bien cuidado. Usa la lista de comprobación en las preguntas frecuentes de abajo — y en España Agria sigue siendo sinónimo de máquina asequible y reparable.

Howard es la referencia clásica de origen británico — la Gem, la 350, la 700 y la Bantam. Un buen punto de partida es la ficha de la marca Howard.

Las clásicas que cubrimos

35 máquinas clásicas y fuera de producción, de la más antigua a la más reciente.

Comprar de segunda mano — tus preguntas

¿Merece la pena comprar un motocultor viejo?

A menudo sí — una máquina clásica bien cuidada sobrevive a muchos modelos nuevos baratos, y para los modelos extendidos todavía se encuentran piezas. El punto delicado es el estado: cuenta con una puesta a punto, revisa la caja de cambios y las fresas, y compra solo a quien pueda arrancarla y mostrártela funcionando.

¿Todavía se encuentran piezas para un Agria o un Bertolini?

Para muchas piezas de desgaste y consumibles, sí — a través de talleres especializados y comunidades activas de propietarios. En España, Agria se construyó bajo licencia durante años, así que circulan recambios y conocimiento. Confirma siempre la disponibilidad de piezas para ese modelo y ese motor antes de comprar.

¿En qué fijarse en un motocultor de segunda mano?

Arráncalo en frío, escucha si hay ruidos en la caja, comprueba el juego del eje de las fresas, busca fugas de aceite y verifica que el embrague y los cambios entren limpios. El óxido superficial es normal; los mandos agarrotados y un motor que echa humo no lo son.